Por la memoria de mi Madre.

"La mujer más importante de mi vida , que fue atormentada por mi padre y por los vuestros".

Gracias por la fuerza que en estos años me has dado, sin ella, ya estaría contigo.

" Carta a un Muro levantado con Rencor "

"No importa lo pobre que sea un hombre. Si tiene a su familia, es rico"

 

Sevilla 05 de Abril de 2018

 

¡ Hasta aquí he llegado ¡ Como parece que no queréis que forme parte de vuestras vidas, aquí me despido. En estos nefastos años, vuestro silencio y ninguneo a mis mensajes , ha llegado a un punto que ya ofende. Llegados a este punto, me doy por enterado que no represento nada para vosotros, por lo tanto : doy por cumplida (por imposible) la promesa que hice a mi madre antes de morir. Definitivamente ya no habrá más intentos de acercamiento por mi parte. ¡Ya basta!. Ya está bien , no os merecéis el cariño que os tuve.

 

Estos  duros años para mi, ocho ( por no alargarlo hasta aquél maldito día que vuestros padres se casaron y nos trajeron “su mierda” a mi casa ) he tenido la paciencia de Job, a pesar de que mi vida ha estado en el abismo.

 

Desde que tuve que dejar Denia y me divorcié (yo lo decidí) mi situación personal, no solo no os ha preocupado, sino que os ha servido de coartada para hacerme responsable de vuestra desgracia, especialmente  el COBARDE y MALDITO hermano mayor, que no solo no me ayudó cuando le pedí auxilio, sino que encima me ha estado utilizando para salvar su pellejo y arreglarse su vida. No tiene perdón de Dios. 

 

Vosotros, los que un día fuisteis mis sobrinos, junto con vuestra madre (que descanse en paz) estaréis perdonados, en la medida de que algún día, vosotros tres controléis vuestra rabia y reconozcáis que nos habéis hecho daño (que por ahora lo dudo) pero soy hombre maduro y generoso que puede devolver el cariño a la gente que es capaz de reconocer sus errores y pedir perdón.

 

Por ello, solo lo voy a escribir una sola vez, en mayúsculas y negrita, delante de testigos: ¡YO NO SOY EL RESPONSABLE DE VUESTRA DESGRACIA! . Es imperdonable el daño que nos habéis hecho; el uno por ser el verdadero culpable y vosotros por el resentimiento que habéis heredado de ellos. Todavía me retumban en los oídos, las palabras de tu madre que me dijo en nuestra última conversación (respetuosa) que tuvimos ante de llegar a su enfermedad : «Antonio que sepas que yo jamás he puesto a mis hijos en vuestra contra, jamás» palabras textuales. La creí, pero entonces ¿ alguien medianamente digno, sensato y humano, me puede explicar qué hemos hecho Carlos  y yo para merecer esto?

 

Ahora que por fin estoy recuperando mi estabilidad psicológica , ha llegado el momento de los que me habéis hecho daño (por lo menos con vuestro desprecio)  reconozcáis ( a mi, no) a vuestra conciencia que lo que estoy expresando en este escrito, merece  el respeto  que a mí no me habéis tenido. Lo digo porque el gran defecto de mucha gente, especialmente la de ese pueblo donde nací, es que habla demasiado a la cara y mal a la espalda; a algunos de ellos les faltó tiempo para informarme de lo que se ha dicho de en mi ausencia. Simplemente ME AVERGÜENZO de vosotros.¿Cómo es posible que vecinos míos, de toda la vida y que me respetaban, no me saluden cuando he ido a la Ossa? Habéis conseguido que cuando voy (poco) casi haya tenido que ocultarme por vergüenza ajena. ¿Qué es lo que yo os he hecho para que lo hayáis pregonado a los cuatro vientos?

 

Sin rencor (sentimiento que jamás tuve ni tengo)  y que al parecer, en vosotros 3 está muy arraigado (vuestro padre se jactó de serlo y mucho, delante de mi)  por su herencia, os pido: ¡ Olvidarse de mi !,. A Francisco, a Tomás, a Amelia, les pongo por testigos porque espero que algún día, cuando maduréis de verdad, y podáis identificar a los verdaderos causantes de vuestra desgracia -que han vivido  bajo vuestro mismo techo-  sepáis pedir perdón como hace la gente de bien, aunque sea en mi ausencia.

La historia de una familia desarraigada por MALTRATADORES, tristemente se repite en mi familia, hacerme caso que desde muy crío me tocó asumir la responsabilidad de proteger a mi madre del MALTRATADOR de mi padre, y desde el día que se casaron los vuestros, ser su intermediador ( el que se ha llevado la peor parte, parece ) entre mi hermano y  vuestra madre. Como lo he sufrido desde siempre, sé de lo que hablo. Perdonar y seréis perdonados: es lo sano para vivir en Paz.

 

Por todo ello,  ya basta de cargarme ( o cargarnos a los «pinfotes”) el San Benito de vuestra desgracia. Ni Francisco, ni Carlos, ni yo  portamos ningún virus que parece queréis hacer desaparecer de vuestro entorno, ninguneándonos y apartándonos, como si nosotros tuviéramos o fuéramos portadores y/o transmisores del mal que tenían vuestros padres.

 

En lo que a mí concierne, a vuestra madre se lo toleré, dada su situación; aunque la llamada que me hizo para insultarme, me causó mucho desasosiego,  precisamente cuando he sido el que más le ayudó desde el día que se casaron.  Para vuestra información, según me decía algunas veces cuando me buscaba para contarme sus penas, que yo era el hermano que no había tenido; también os contaría su luna de miel cuando vinieron a verme a Sevilla y algunos acontecimientos más en los que tuve que intermediar pero porque no deseo ahondar en ninguna herida y por  respeto a su ausencia me lo guardo para mi; solo debo dejaros claro que incluso antes de su desgracia, me pidió que la ayudara para divorciarse de vuestro padre y también fui testigo de lo que le escribió a tu padre para que no la dejara ( de lo primero Amelia podría atestiguarlo, su cuñada Reme, la abogada, también, de lo segundo vuestro «estúpido padre» borró ese mensaje que le hubiera ayudado bastante ). Ya veis todos, por apaciguador qué fácil os ha sido marcarme y machacarme en  las peores circunstancias de mi vida que no se lo deseo ni a mi peor enemigo.

 

¡ Madurar de una vez y enfrentaros a vuestros demonios ¡  Aprender para que ninguno de vuestros hijos, repita por 3ª vez,  la triste historia de una familia desarraigada y machacada por el insulto, la intransigencia y la mala sangre de algunas personas que no se merecen el derecho a habernos engendrado. Sabed que yo también fui víctima como vosotros, eso si, menos que mi hermano Francisco (lo nuestro se queda en mantillas a lo que él padeció debiendo de salir, sin nada fuera de España)

 

Antes de nacer vosotros, ya llevábamos «la carga» los de mi familia. Yo fui “un privilegiado” porque mi santa madre se encargó de que no estuviera en mucho tiempo bajo ese techo e hizo lo imposible para darme estudios e internarme en un colegio (ella nunca sabrá el precio que he tenido que pagar)  pero sin pretenderlo, me puso demasiada carga a mis espaldas (yo diría en mi cerebro) ; tal ves ahí nació “mi rabia”, mi defecto más grande y el que me ha estropeado parte de mi «atormentada» vida.

 

Ahora, escribiendo esta carta, a punto de  cumplir los 62, deseo que sepáis todos, que ya tengo bastante con mi vida ( para ser exactos, mi asumida 2ª vida ) si no hubiera sido por la generosidad  de María Antonia (y su familia), que me acogió, sabiendo de mi calamitosa situación. Sin su ayuda, yo estaría o en el otro mundo junto con mi madre o peor aún, vagando como un indigente (sí, esos de la calle) avergonzado de mi familia, de mis errores y rabioso por haber nacido.

 

¡Os parecerá mentira ¡  esta ha sido la triste realidad de mi travesía por el desierto de desesperación y soledad: sin norte, sin trabajo remunerado ( ya va para 12 años o más, he olvidado la fatídica fecha en el que perdí (me robaron) hasta mi nombre profesional, la demanda injusta que me bloqueó en mi trabajo (demanda que por cierto, gané) vagando para cualquier sitio para encontrar la PAZ por haber cometido el peor error de mi vida  y gastando el poco dinero que Amelia me pudo dar  por mi parte de la casa que malvendió ,viendo morir a mi madre atormentada y esta historia de vuestros padres. ¿ Y encima me reprocháis a mí que no estuviera ahí para apoyaros en vuestra desgracia? ¿Pero vosotras, no tenéis misericordia?

 

Paso página y encaro la fase final de mi vida con más ilusión, ahora que mi autoestima la he podido recuperar, gracias a María Antonia  y a la medicina. Yo antes me preguntaba :  ¿Dónde ha estado alguna gente que tenía por familia o amiga? Y me respondía:  los unos mirando para otra parte, otros insultando mi ausencia y los más, creyendo que mi vida “ es maravillosa, viviendo con una rica, en una casa de ricos y en un lugar de ricos… por cierto, un amigo de toda la vida del que no voy a dar su nombre, cuando le conté mi historia hace unos años, lo primero que me preguntó es que si aún tenía el coche, le dije que si, que lo tengo porque Mariantonia  paga su mantenimiento para no mal-venderlo por 7mil que es lo que me ofrecieron. ¡ Qué triste que a uno le cuestionen su credibilidad y lo valoren por las apariencias !

 

Tengo que dar gracias a María Antonia ( mujer maltratada -por otro Macho Ibérico, aunque mucho más inteligente y sofisticado que ese bruto) que nunca ha dudado, ni en mis momentos más críticos que yo sea otro de esos MALTRATADORES, ofendería la memoria de mi madre y mi dignidad, porque debo decir a los testigos que he debido recurrir, que hasta ese punto me han insultado.

 

Por fin, gracias a la Medicina  he dejado de sentirme, responsable ( y culpable ) de los actos de los demás, como desgraciadamente le pasó a mi madre. En su memoria, escribo esta carta y la comparto.

 

Para terminar, sepáis todos que aún habiendo estado enfermo (mental, no lo escondo) aún así, he intentado en estos últimos años, especialmente tras la muerte de vuestra madre (tú Beatriz has sido receptora de mis múltiples, reiterativos  y apaciguadores mensajes ) y María Antonia puede corroborarlo, que he intentado, cumplir el deseo de mi  madre. Lo siento Mama, ya no tengo fuerzas y ánimo para cumplir tu última voluntad.

 

Debo pasar página, pues estoy harto y cansado de dialogar con un muro (de una parte de familia) que por desgracia me ha tocado tener; por su memoria os digo a los que me queréis mal:

 

El que me respete, le respetaré…

El que me ayude, le ayudaré…

El que me escuche, le escucharé…

El que  me hable, le hablaré…

El que me quiera, le querré…

 

Adiós a los que vuestra soberbia os puede tener tan cegados que sois incapaces de enfrentaros a vuestros demonios y pedir perdón, y recibirlo también. Todos cometemos errores.

 

"No importa lo pobre que sea un hombre. Si tiene a su familia, es rico"

Hoy cumplo 62 años y mi único deseo es VIVIR en PAZ con gente de PAZ.

 

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